- Se trata de dos estudios observacionales retrospectivos que analizaron historias clínicas anonimizadas, integradas e informatizadas en España entre enero de 2013 y septiembre de 20191,2
- Los pacientes fueron estratificados por subgrupo de fracción de eyección para determinar la carga de la insuficiencia cardiaca y su evolución de forma global y por fenotipo1,2
Dos estudios observacionales retrospectivos llevados a cabo en España sobre la carga de la insuficiencia cardiaca (IC) muestran cómo la incidencia, que se estima en 3,2 por 1.000 personas/año1, aumentó en el periodo de estudio, mientras que los costes sanitarios disminuyeron un 50% durante los años que se realizó el seguimiento, desde enero de 2013 hasta septiembre de 20192. Estos son algunos de los resultados que arrojan ambos estudios impulsados por AstraZeneca, que persiguen proporcionar una visión global de la carga de la IC analizando historias clínicas anonimizadas, integradas e informatizadas.
“Aunque la carga económica de la IC disminuyó con el tiempo desde el diagnóstico, sigue siendo sustancial, incluyendo costes sanitarios directos como hospitalizaciones y atención ambulatoria, y costes indirectos, en particular, pérdida de productividad laboral2-4”, afirma el doctor Juan F. Delgado, del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario 12 de Octubre, investigador del CIBERCV (Centro de Investigación en Red de Enfermedades Cardiovasculares) y uno de los autores de ambos estudios.
Las historias analizadas pertenecían a pacientes con IC de nuevo diagnóstico que fueron estratificados por subgrupo de fracción de eyección, para estudiar los factores asociados con la hospitalización y muerte por IC, así como la evolución del tratamiento en el tiempo, y poder determinar la carga de la enfermedad y su evolución de forma global y por fenotipo. Se observó que los pacientes con IC son de mayor edad (casi el 60% de los pacientes con IC en este estudio eran mayores de 65 años), en particular los pacientes con IC con fracción de eyección preservada (ICFEp) y con fracción de eyección ligeramente reducida (ICFElr) que eran sobre todo mujeres1.
“Hemos observado que las comorbilidades más frecuentes en los pacientes eran hipertensión (59,1%), enfermedad coronaria (33,1%), fibrilación auricular (28,2%), diabetes tipo 2 (27,6%) y enfermedad renal crónica (26,7%)1”, apunta el doctor. Además, estos pacientes tienen un alto riesgo de eventos adversos, que incluyen no sólo la muerte y la hospitalización por insuficiencia cardíaca, sino también infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y particularmente eventos adversos cardiovasculares mayores (MACE), cuyas tasas fueron más altas en pacientes con fracción de eyección reducida (ICFEr)1, que además tenían una mayor prevalencia de diabetes tipo 2, enfermedad renal crónica, enfermedad coronaria, ictus y enfermedad arterial periférica1.
“El infarto de miocardio es una causa importante de insuficiencia cardíaca, en particular de la ICFEr, y cuando el síndrome coronario agudo se complica con insuficiencia cardíaca, el riesgo de eventos cardiovasculares adversos recurrentes aumenta notablemente1”, afirma el Dr. Delgado.
La importancia del inicio precoz del tratamiento
Se prevé que la prevalencia de la insuficiencia cardiaca aumentará en los próximos años debido al envejecimiento de la población y a la supervivencia de los pacientes con IC más tiempo como resultado de mejores opciones de tratamiento1. En este contexto, el inicio precoz de un tratamiento de la IC es importante para disminuir la carga global de la enfermedad. “Hay mucho margen para mejorar la proporción de pacientes que están recibiendo medicamentos modificadores de la IC, lo que se traduciría en una fuerte reducción de la carga de IC1”, explica el doctor.
No sólo es importante la aplicación precoz de un tratamiento que modifique la enfermedad, sino también la mejora en la coordinación entre los distintos niveles asistenciales; esto facilitaría la optimización del tratamiento, la disminución de periodos de discapacidad que contribuyen al absentismo laboral5, y la mejora de la adherencia al tratamiento, que se asocia a una reducción de los costes sanitarios6. En cambio, retrasar el tratamiento se asocia a un mayor riesgo de acontecimientos no deseados y a un aumento de los costes sanitarios7.
¨Los médicos generalistas desempeñan un papel clave en el diagnóstico y el tratamiento crónico de los pacientes con IC. Nuestro estudio mostró que el número medio de visitas por paciente a la medicina general relacionadas con la IC era superior al de las visitas al especialista, lo que ofrecía más oportunidades de seguimiento y tratamiento2. Una mejor coordinación entre los distintos niveles asistenciales reduce no sólo la hospitalización, sino también la mortalidad entre los pacientes con IC8”, destaca el clínico.
Los costes sanitarios y la duración de las estancias hospitalarias varían según el fenotipo
Si nos fijamos en los diferentes fenotipos, los costes sanitarios globales y relacionados con la IC por paciente fueron mayores en los pacientes con ICFEr que en los pacientes con ICFEp, con valores intermedios para los pacientes con ICFElr2. Además, el uso de recursos sanitarios globales y relacionados con la IC y los costes por paciente fueron mayores en los pacientes con ICFEr en comparación con otros subtipos2, ya que el uso de procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasivos es más frecuente en pacientes con ICFEr2.
Las tasas de hospitalización por IC fueron particularmente altas1 y representan un punto de inflexión en la evolución de los pacientes con IC, ya que aumentan notablemente el riesgo de complicaciones posteriores9. La duración de las estancias hospitalarias fue mayor en los pacientes con ICFEr que en los que tenían ICFEp, con valores intermedios para los pacientes con ICFElr. Del mismo modo, las bajas laborales fueron más frecuentes en el caso de pacientes con ICFEr que en los que presentaban ICFEp2.
Los datos mostraron que en España la carga económica de los pacientes con IC fue elevada2, aunque se observó una marcada disminución en el uso de recursos sanitarios durante el periodo de seguimiento, especialmente en el caso de las hospitalizaciones por IC que pasaron de 61,7 a 15,7 por 100 personas-año2. Parte de este descenso podría atribuirse a un sesgo de supervivencia, en el que los pacientes menos enfermos que utilizan menos recursos sobreviven más tiempo que los pacientes más enfermos o con un retraso en la atención o el diagnóstico2.
“Hay otros factores que pueden contribuir a esta tendencia, como el aumento del conocimiento de la enfermedad o la reciente disponibilidad de nuevos tratamientos más eficaces, lo que ha permitido mejorar el diagnóstico precoz y el inicio del tratamiento de la IC10”, afirma el Dr. Delgado. “Aún queda mucho margen de mejora, debemos seguir incidiendo en la importancia de la identificación y el tratamiento de los pacientes con IC en una fase temprana de la progresión de la enfermedad, reduciendo así las hospitalizaciones2”, concluye.
Ana Pérez, directora Médica y de Asuntos Regulatorios de AstraZeneca, destaca que “una vez más se pone de manifiesto la importancia de la colaboración con las instituciones académicas y la necesidad de participar en la realización de estudios que contribuyen a mejorar la calidad de vida de los pacientes con patologías cardiovasculares como es la insuficiencia cardiaca, una enfermedad que afecta a más del 2% de la población adulta española11, disparándose hasta el 9% en mayores de 80 años12, y que conlleva frecuentes ingresos hospitalarios y un elevado riesgo de mortalidad13, con un alto coste económico para el sistema sanitario14”, subraya.
Referencias
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2. Escobar C, et al. Evolution of economic burden of heart failure by ejection fraction in newly diagnosed patients in Spain. BMC Health Serv Res 2023; 1;23(1):1340. doi: 10.1186/s12913-023-10376-z.
3. Delgado JF et al. Costes sanitarios y no sanitarios de personas que padecen insuficiencia cardiaca crónica sintomática en España. Rev Esp Cardiol. 2014; 67(8): 643 – 50.
4. Hessel FP. Overview of the socio-economic consequences of heart failure. Cardiovasc Diagn Ther. 2021; 11(1): 254-62.
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6. Comín-Colet J, et al. Efficacy of an integrated hospital-primary care program for heart failure: a population-based analysis of 56,742 patients. Rev Esp Cardiol 2014; 67(4): 283-93.
7. Thomas A, et al. Forgone Medical Care Associated With Increased Health Care Costs Among the U.S. Heart Failure Population. JACC Heart Fail. 2021; 9(10): 710-9.
8. Pimienta González R, et al. Satisfaction of primary care physicians with a new consultation model integrated with cardiology. Aten Primaria. 2021; 53(8): 102120.
9. Escobar C, et al. Clinical characteristics, management, and one-year risk of complications among patients with heart failure with and without type 2 diabetes in Spain. Rev Clin Esp 2022; 222(4):195-204.
10. Shimomoto R, et al. Current state of knowledge and information sharing among home healthcare professionals involved in heart failure management. J Cardiol. 2023; 81(3):292-296.
11. Escobar C, et al. Prevalence, Characteristics, Management and Outcomes of Patients with Heart Failure with Preserved, Mildly Reduced, and Reduced Ejection Fraction in Spain. J. Clin. Med. 2022; 11: 5199.
12. Sicras-Mainar A, et al. Epidemiología y tratamiento de la insuficiencia cardiaca en España: estudio PATHWAYS-HF. Revista Española de Cardiología 2020.
13. Roger, V.L. Epidemiology of Heart Failure. A Contemporary Perspective. Circ. Res. 2021, 128, 1421–34.
14. Escobar C, et al. Healthcare resource utilization and costs among patients with heart failure with preserved, mildly reduced, and reduced ejection fraction in Spain. BMC Health Services Research 2022; 22:1241