Diario de a bordo: día 3




DÍA: 3

POSICIÓN:

Latitud 35º 37’ N

Longitud 6º 1’ W

RUMBO: 195º

VELOCIDAD: 8.5 nudos

VIENTO: 14 nudos

FRASE DEL DÍA: “No hay cosa más hermosa que ver la puesta de sol sumergiéndose en aguas atlánticas.” (Carmen)


Después de nuestra breve pero intensa parada en la costa malagueña continuamos hasta la Línea de la Concepción donde llegamos de madrugada y decidimos atracar a escasas millas del Peñón para dormir en el barco y descansar. Lo cierto es que después de las últimas noches de castigo con gran oleaje y frío intenso, se agradece.

Esperamos poder cargar de combustible el Cannonball mañana en Gibraltar, además como navegamos bajo pabellón británico, Wouter paga menos precio por el litro de combustible. El único inconveniente es que hay que esperar hasta mañana para poder hacerlo.

El ánimo entre nosotras sigue siendo muy alto, al igual que la moral. Ni el frío ni las duras noches pueden con nuestro autoestima y las ganas de seguir adelante así que mantenemos el ritmo de guardias sin parar.



Cuando el sol del día siguiente baña ya el Peñón, las autoridades portuarias nos invitan a tomar café caliente con pastas, aunque rápidamente tenemos que regresar a bordo cuando nuestro patrón, Diego, nos avisa para soltar amarras hacia la gasolinera de Gibraltar. ¡La aventura continúa!

En el puerto nos encontramos por doquier a las patrulleras británicas de la Navy controlando la entrada del puerto, pero sin ningún problema, en media hora ya estamos listos para partir y sumergirnos en el problemático Estrecho de Gibraltar. Allí nos espera mucho tráfico marítimo, corrientes y vientos cambiantes que llegan desde España y desde el corazón de África que hace difícil la navegación a vela por este estrecho pasillo natural que une el Mediterráneo y el Atlántico.

Si echamos la vista hacia estribor divisamos las últimas ciudades españolas: Tarifa, Cabo Trafalgar… y por fin el Atlántico, una vista digna de enmarcar. Atrás dejamos decenas de gigantescos barcos cargados de gas, petróleo o contenedores que van a algún lugar del mundo.



Es curioso ver las aguas revueltas del Estrecho. En ellas se mezclan las calientes aguas mediterráneas con las frías del Atlántico creando violentos remolinos. Remolinos peligrosos a la vez, ya que según asegura Wouter si el viento es muy fuerte y caes en uno de ellos puede ser una auténtica tortura sacar el barco de allí así que mejor observarlos de lejos.

Superado el Estrecho, enfilamos proa hacia el sur, bordeando la costa marroquí, Tánger, Larache, donde el viento se vuelve algo más cálido, menos frío que las noches anteriores, algo que es un consuelo después del castigo de los días pasados.

Si no perdemos ritmo quizá lleguemos al puerto de Tenerife el próximo sábado 12 de noviembre, en lugar del domingo 13. ¡Una gran noticia!



Lo mejor del día es terminar con el ánimo y la fuerza que se respira en el Cannoball, no sólo por parte de nosotras cinco, sino también del resto de la tripulación: Diego, Iago y Wouter, los regatistas; Raúl, Inés y Eric de prensa; y Alberto, el médico de Quirón Salud que nos acompaña. Sin duda el reto Trasatlántica está siendo una experiencia maravillosa y enriquecedora para todos.

¡Buena proa!

CARMEN PELÁEZ 

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